Mi mudanza y la carretilla con caballo: el inicio de una nueva vida en Chile
Hubo un tiempo en que mi vida en Chile era sencilla, pero con un toque de magia. Me mudaba. Daba el gran paso hacia la independencia, no solo la independencia física, sino la mental, la que te da el poder de tomar tus propias decisiones y empezar a escribir tu historia en un lugar diferente. Hasta ese momento, la casa donde había vivido era la que me acogió cuando llegué a Chile. Estaba en Concepción, estudiando en la Universidad del Bío Bío, y en las tardes y noches trabajaba haciendo encuestas para una empresa de Marketing. ¡Sí, era tan pobre como una rata! Mis bienes se limitaban a lo mínimo: una cama de una plaza y media, un velador, una lámpara de noche, una mesa plegable, un par de sillas plegables, y unas de mimbre que me daban cierto aire de sofisticación (aunque en mi mente lo fueran más que en la realidad). Creo que incluso me regalaron un sillón de mimbre, pero ahora no sé si fue un sueño o si realmente existió. Debería revisar las fotos para ver si lo encuentro. No olvidemo...