Confírmame si perdiste esto cuando emigraste

EMIGRÉ Y PERDI CONFIANZA

Trataré de no ponerme sentimental porque me aburro.

A los 19 años, antes de emigrar si alguien me preguntaba mi opinión no daba vueltas, era clarita cuando respondía que pensaba. Si algo me parecía injusto o incorrecto, lo decía sin miedo. Pero siento que algo cambió. Sólo defiendo mis ideas cuando estoy rodeada de personas de confianza, y en ambientes como el trabajo, suelo rendirme al primer "no". ¿Cómo llegué aquí? ¿Y, más importante, cómo puedo recuperar lo que he perdido?

TENGO UN PROBLEMA

No fue de un día para otro. No me di cuenta. Fue un proceso lento y casi imperceptible. Evitaba discusiones en situaciones sociales donde me sentía fuera de lugar. Luego, en el trabajo, si mi idea era rechazada, simplemente me callaba, asumiendo que insistir podría ser visto como algo negativo. Con el tiempo, esto se convirtió en un hábito: dudar de mí misma antes incluso de que alguien más tuviera la oportunidad de hacerlo.

Me di cuenta de lo profundo que era este problema cuando alguien sugirió la misma idea que yo había planteado semanas atrás, y esta vez sí fue aceptada. Fue como un golpe: mi idea había sido buena desde el principio, pero mi falta de insistencia la había condenado al olvido.

Haberme callado tuvo su costo. Cada vez que no defiendo mis ideas pierdo la oportunidad de crecer y de demostrar mi valor.

QUE PIENSO HACER PARA CAMBIAR

No todas las ideas serán aceptadas, y eso está bien. Pero el rechazo no significa que mi idea no tenga valor. Así que me prometí a mi misma no ser tibia y dar mi opinión, aunque a veces tenga vergüenza. Practicar y no dejar que el miedo al rechazo me deje en silencio. Cada vez que insista estaré más cerca de ser esa chica segura que salió de su país hace muchos años atrás.

Si te pasa no estás solo/a.

Beti

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mi mudanza y la carretilla con caballo: el inicio de una nueva vida en Chile